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¿Cómo tener una buena relación con mi hija?

17 Oct , 2017  

Hola a todos los que están visitando mi blog. A los viejos acompañantes que han seguido mi trayectoria, y a los nuevos que apenas están conociéndome. Les aseguro que no se sentirán defraudados, y cada recomendación que aquí se hace sirve para algo o para alguien. ¡Así que comencemos!

Boutique-Bebela

La elección de los vestidos para primera comunion se puede convertir en un lazo muy especial entre madre e hija. Es la feminidad de ambas partes que se fusionan en un momento que puede volverse inolvidable, es el consejo que la progenitora otorga a la criatura que concibió, es la unión de gustos, de lecciones, el conocimiento del interior del semejante. En verdad, simboliza mucho más que un vestido, que un día de compras como banalmente se habla.

Al menos así fue en mi experiencia, ese día fue de “madre e hija”. Salimos temprano, yo sentía con mis 11 años que iba a una cita especial, sabía que era algo importante, aunque mi mente infantil aun no lograba comprenderlo todo, me puse un vestido que me encantaba, agarré una bolsa para sentirme más adulto como mi mamá, puse una postura similar a la de ella y las dos salimos a un “día de compras”. Primero desayunamos en un restaurante muy bonito, no recuerdo el color del papel tapiz, o los manteles, o ni siquiera sé qué comimos, solamente puedo evocar la sensación de ese día, la felicidad que se instaló en mi pecho, el sentimiento de grandeza que tuve al sentirme tratada como una igual por la persona más especial.

Salimos, siempre riendo, hablando, no sé qué tanta conversación puede tener una niña de 11 años, ¿de qué hablaría? Solo sé que jamás me callé, o que jamás hubo un silencio incómodo, solo puedo sentir la sensación de calidez, escucho las carcajadas, recuerdo los abrazos que le daba a mi mamá por la felicidad que sentía. Recuerdo, también, que pasamos por tiendas y tiendas, y ella tuvo la paciencia y el consejo para decirme qué necesitaba y qué no. Recorrí pasillos, calles, todo hasta que me topé con Boutique Bebela, hasta el nombre me aprendí porque todo parecía un sueño, ya que era una tienda hecha para niños y niñas, llena de vestidos, de olores, de ropa a la medida.

Ahí mi mamá y yo coincidimos que nos habíamos topado con la mejor opción existente, sacó su MasterCard, e hizo mis sueños realidad, o al menos el sueño del día, al menos fue parte del cimiento que construyó una infancia feliz.

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